Mostrando entradas con la etiqueta Actitud. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Actitud. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de agosto de 2019


Llevo todo el peso del mundo sobre mis hombros; por eso nunca dejo de luchar, de estirarme, más para no menguar que para intentar, a estas alturas de mi vida, crecer.
Nunca estoy quieta, no sé estarlo. Así he sido siempre, desde muy pequeña: un avecilla inquieta, saltando de reto en reto, planeando sobre contratiempos, tradiciones erradas, viejas manías y sorpresas no solicitadas.
Alguna vez, creo recordar, probé a dejarlo todo estar, intentar que el mundo siguiese su curso y quedarme ahí, en medio de todo, o a un lado quizá, muy quieta, para ver las cosas pasar sin que me tocasen demasiado. Pero lo cierto es que no nací para la inmovilidad; a veces siento que si paro me puedo romper, como el equilibrio entre protones y neutrones en el núcleo de un átomo cualquiera.
Necesito acción, respirar profundamente todas las fragancias y aromas que me ofrece la vida. Necesito saltar, correr, gritar y cantar, llorar y reír a carcajadas; y necesito hacerlo, todo, aquí dentro, dónde nadie más que quien yo quiera puede asomarse a cuchichear. Porque mi tiempo, mis recuerdos, mis esperanzas y mis miedos, todas mis ganas, mis sueños... son completamente míos; eso nadie lo puede tocar.

INTOCABLE (un retrato)

domingo, 21 de julio de 2019


Gastamos dinero, por una noche, a lo loco, descontrolados y ansiosos, pero con un halo de tranquilidad aparente envolviéndonos: como si fuésemos los dueños de la ciudad.
Cenamos en un reservado con vino caro, masticamos exquisitas carnes lejos del bolsillo medio, pedimos -nosotros que odiamos el dulce- el más suntuoso postre que encontramos, y fumamos puros gruesos, como aquellos que le sisábamos a nuestros abuelos cuando jugábamos a ser mucho mayores de lo que éramos.
A veces también hace falta derrochar un poco, sentirse elevado, por encima de las propias necesidades y posibilidades, olvidándose durante un par de horas de todas esas preocupaciones que no paran de intentar convencerte de que no vas a poder.

domingo, 30 de junio de 2019

El hombre de acero ya no puede volar. No tiene ningún problema físico, pero por dentro está roto; se siente como si alguien le hubiese dado a beber una infusión de kriptonita maldita y ahora, triste y cabizbajo, no tiene muchas ganas de salir fuera del cómodo apartamento de Clark Kent para revolotear entre las negras nubes de Metrópolis y rescatar a algún capullo en apuros.
Que les jodan con sus gilipolleces, piensa él, y acto seguido se sirve otro bourbon mientras repite frente al reflejo que de su imagen le devuelve una vitrina llena de figuritas de cristal, que no puede volar: cómo voy a poder si ni ganas tengo de intentarlo.

***

Porque, si querer es poder, no tener la menor intención debe de ser el imposible absoluto.

miércoles, 2 de mayo de 2018

No, no, no... Esto no es un último intento, ni la intención manifiesta de perpetuidad sin vicio ni culpa. La música suena fuerte aquí dentro, en lo más profundo de mi cabeza. Está claro que sin guía no hay camino, igual que sin luz ni agua...
Forniquemos de una puta vez; olvida la prudencia: viaja a Caldas de Luna conmigo, a mi lado y toda esa mierda de las juventudes neo-fascistas seguidoras de cualquier gilipollez que suene 'guay'. Tengo tanto que ofrecer.
Después de un primer beso querrás un polvo, y luego otros dos o tres; más tarde, no serás mía, pero seguro que te apetecerá compartir mi sudor. Al  fin y al cabo, pasaremos un buen rato.

https://www.youtube.com/watch?v=hLEoictM8p4

jueves, 29 de diciembre de 2016

¿DE MILAGRO?
     La supervivencia, ese concepto que nos habla de la vida más allá de las condiciones adversas o después de determinados acontecimientos relevantes; es normal que uno tienda a pensar que se trata de un término con macro-pretensiones, algo así como la supervivencia de la especie a pesar de algunos de sus más insignes especímenes, pero lo cierto es que la supervivencia individual, lo que vendría a ser una micro-supervivencia, tampoco debe ser desechada como objeto de estudio.
     Para mí resulta un completo misterio la increíble sostenibilidad que ha alcanzado nuestra sociedad a pesar de haber perdido por completo el sentido de supervivencia personal. Como es lógico, este tipo de planteamientos, estas cuestiones y su desarrollo, se ven más claramente cuando son ilustradas a través de ejemplos simples, reconocibles y que, por lo tanto, todos podemos identificar con la experiencia propia. Procederé pues.
     Yo tengo un par de vecinos: una señora mayor francamente desagradable, metomentodo, sabihonda y autoritaria, que está casada, Dios los cría..., con un abuelito sucio, quejica, borde y completo desconocedor del jabón. Tendrán unos setenta y pocos; a juzgar por sus andares pesados y sus movimientos desacompasados, ni sus caderas pueden dar mucho más de sí ya ni sus huesos en general están en su mejor momento. Vamos, que de precisar salir corriendo, o protegerse con sus propias manos valiéndose de sus escasas fuerzas, de un agresor furibundo, lo llevarían claro. Aún así la una ordena, avasalla y discute todo lo discutible -lo demás, también- con la premisa de llevar razón 'por ser vieja', y el otro bromea sin pudor ni respeto con cuestiones ajenas que debieran ser intocables. Tal actitud les pone, a mi entender, en lo que podría ser un punto de mira improvisado por cualquiera de sus vecinos; yo mismo, sin ir más lejos, en más de una ocasión he sentido el casi incontrolable arrebato homicida de lanzarme a por ellos con el puño bien cerrado y partirles la cara. Así, como suena.
     ¿Cuántos como ellos moran nuestras ciudades? Octogenarios impertinentes, minusválidos maleducados, discapacitados engreídos; simplemente siguen vivos por una sencilla cuestión que va más allá de la suerte que ahora mismo todos ustedes tienen en la punta de la lengua, y ésta es la corrección política. Ni uno sólo se quedaría intacto de no ser porque socialmente está mal visto abusar, especialmente de forma física, de todo aquel que nuestra sociedad presuponga en inferioridad de condiciones, lo que por otra parte no deja de poner en evidencia la hipocresía con que se defiende a cualquier supuesto inferior con independencia de que sus virtudes lo hagan merecedor de tal respeto.
     En definitiva, y resumiendo un poco, muchos de nosotros seguimos vivos a pesar de nuestro empeño en dejar de estarlo. Entenderán ustedes que ahora me despida abruptamente, sin preámbulos ni divagaciones de regalo, pues soy muy consciente que tras lo expuesto más de un lisiado con mal carácter querrá echarme el guante y un servidor, lo que se dice fornido o veloz, a qué engañarnos, no lo es y, cosa curiosa, sigo empeñado en resistir a pesar de mi incapacidad para cerrar la maldita bocaza.

sábado, 24 de diciembre de 2016

KEEP ON FIGHTING
No lo permitas,
el de-ve-nir... no te debe superar;
aunque la inevitable bruma
de la soledad,
la triste certeza
de la realidad
y el tedioso círculo
de la prudencia
-porque la prudencia, como el miedo,
mata el tiempo dando vueltas y
más vueltas
delante de tu puerta
cuando no sabe qué hacer-
pretendan asolar
el castillo que tanto te ha costado
edificar:
tu identidad, tu vida, tu razón;
no olvides que, después de todo,
tras el primer corte profundo
todos empezamos a sangrar.

domingo, 27 de noviembre de 2016

DE LA BUENA EDUCACIÓN
     Nadie contesta al teléfono después de las doce; territorio vedado, lo llaman. Me dicen que tengo que ser comprensivo, que mi lógica es incomprensible y a esas horas sólo los borrachos y los degenerados se acuerdan de sus asuntos pendientes. Yo les pregunto si acaso al resto de la gente le falla la memoria después de cenar, mientras ven películas malas en sus aparatos de televisión, o cuando pelean con el insomnio atrapados en sus edredones nórdicos. Casi nadie se molesta en responderme, me toman por un caso perdido; quien aún muestra algo de paciencia conmigo me explica que, con el cambio de fecha en el calendario, la gente de bien suele hacer borrón y cuenta nueva: las personas normales saben aparcar esas cosas. Descubro así que yo no soy normal, ni gente de bien. Agradezco los servicios prestados, el descubrimiento, y cuelgo. A los pocos minutos vuelvo a echarle mano al aparato y marco de nuevo; qué diablos puedes querer ahora,  me preguntan. Yo, muy circunspecto, respondo: tan solo llamaba porque había olvidado pedir perdón.

jueves, 24 de noviembre de 2016

¿QUIÉN ES QUIÉN?
-Y tú, exactamente, quién eres aquí -le preguntó aquel tipo de aspecto burlón y sonrisa sardónica-.
-¿Cómo que quién soy? -preguntó, inocente como siempre, el bueno de Augustus-.
-Sí hombre -río el otro-; todos somos alguien aquí -e hizo un gesto girando su índice hacia el suelo, como si rodease un diminuto poblado imaginario-.
-¿Alguien?
-Por supuesto, muchacho: 'alguien' -le increpó-. Yo, por ejemplo, soy el tipo que bebe cerveza a todas horas. Eso -añadió visiblemente satisfecho de su don- es lo mío.
-En fin -comenzó Augustus tras unos segundos de vacilación-, en tal caso, supongo que yo soy el tipo que lee y escribe, el deportista empedernido...
-Vaya con el polifacético -intervino el socarrón interlocutor de nuestro amigo-.
-...el amante de la música -siguió él sin percatarse de la interrupción-, el paseante que termina las jornadas delante de una taza de té bien calentito mientras charla con cualquiera que quiera hablar con él...
-¿En serio? -saltó nuevamente el forofo de la cerveza-.
-Claro -respondió, esta vez con aplomo y convicción, Augustus-; soy el tipo empeñado en no parar de vivir mientras viva.

domingo, 20 de noviembre de 2016

          Seamos sinceros; realmente qué pasaría -algo demasiado grave acaso- si decido que todo se ha acabado.

martes, 1 de noviembre de 2016

POR SI ACASO TODO VUELVE A EMPEZAR
     Y ahora me entra prisa por volver a escribir... Serán las viejas canciones, que se acerca el final de mi odiado exilio y empiezo a sentir nostalgia de la soledad, quizá que me he acostumbrado a terminar cada ciclo guardando con escrupuloso celo un breve resumen de lo acaecido. Tal vez todo se resuma a que me he vuelto gilipollas, y un tanto incoherente y me ha dado por decir 'digo' donde dije... Tampoco creo que sea para tanto, la verdad; después de todo escribo esto sesenta horas y diez minutos después de decir 'adiós', aunque no te permita leerlo hasta dentro de tres meses, quince años, o cuatrocientas vidas. Al fin y al cabo, ¿qué es un final si no el comienzo de una nueva oportunidad?

martes, 23 de agosto de 2016

     El jamón de york tiene pelusa; una suerte de finísima manta blanca y azul acaricia mis dedos  mientras despego lonchas antes de tirarlas a la basura. En la televisión Cristina F. comienza su descenso en picado hacia algún lugar próximo al infierno. Rajoy se 'raja' en el último momento y Albert y Pedro..., bueno, cada cual a lo suyo. Todos seguimos en nuestros trece. Yo escribo estas líneas con el único propósito de despedirme con algo de dignidad del respetable, quizá incluso con algo de... ¿interés, emoción? Apenas han pasado unos pocos días desde que tomé la decisión de dar carpetazo a este capítulo de mi vida y, sin darme cuenta, ya hemos llegado a la meta. En la radio David, otra vez; a mí no me importa que su muerte haya vuelto a ponerle de moda, tanto mejor. Aún no consigo acostumbrarme a un mundo sin él, obligarme a la certeza de que ya nunca podré verle en directo; en cierto sentido siento que digo adiós porque él se ha ido. El día que yo nací, hace hoy veintidieciséis años, él era el número uno en las listas de éxitos del Reino Unido; eso marca. El estruendo de una estantería cargada de libros que se abalanzan sobre el suelo al ceder ésta por el excesivo peso de la cultura, me saca de este último ensimismamiento: va siendo hora de decir adiós. Mañana... el proceso seguirá: caminaré por las viejas calles conocidas, correré cuesta arriba, transitaré la oscuridad en silencio y rigurosa soledad; haré lo mío, que es lo que me gusta, para lo que he nacido. La última tecla se resiste, ¿por qué? Cuestión de supervivencia. Tómense, si así lo desean, un último trago a mi salud -hoy invito yo-; beban y rían mientras puedan: esta noche el mundo sale a la venta y tarde o temprano alguien se lo llevará de calle, como si de una prostituta drogada se tratase, a precio de saldo. Esto, no obstante, no es un epitafio; ante todo, no es un epitafio. Por mucho que a los Hitler y Stalin de este tiempo, los Putin y los Trump, les pueda incordiar, este no es el final de nada. Sencillamente se trata de una despedida más: adiós.

martes, 2 de agosto de 2016

RECUERDOS DE SAN PETESBURGO
     Y la vida de Raskolnikov pasó: volvió de Siberia y cantó, bebió, amó, como nunca antes lo había hecho, exactamente igual que siempre.

lunes, 25 de julio de 2016

  



  Cuando ataco, como cualquier animal doméstico que ha olvidado su pasado en libertad, lo hago asustado. En ocasiones la altura de los propios procedimientos y la profundidad de sus expectativas, resulta ser demasiado para uno mismo.

domingo, 10 de julio de 2016

"A veces el silencio resulta tan elocuente...; la respuesta más contundente a la estúpida velocidad de nuestras vidas. El último reducto de la cordura".
Jacobus Stolz

jueves, 2 de junio de 2016

EL HOMBRE DEFINITIVO
     Estoy cansado; mucho, incluso demasiado para terminar de escribir esta reflexión.
* * *
     El de la sonrisa; la sonrisa, la alegría manifiesta, como obligación. Retomo el hilo de mis pensamientos varios días después de haber desistido por hastío, dejadez extrema o depresión precoz. Ahora mismo no tengo la sensación de tener algo realmente importante, o al menos interesante, sobre lo que hablar; escribo al vuelo, sin pararme a pensar para luego formular y finalmente decidirme a manchar el papel, total, qué diferencia podría haber entre la visceralidad de mi cuadriculada mente y el pausado devenir de cualquier reflexión nacida de esa misma cabeza en una explosión fugaz. Las formas, hoy, me dan igual; no tengo ganas de pulir mis ideas, llevo demasiados años trabajando así: sin tiempo y con definición total. En varios aspectos, me siento como una suerte de Harry Callahan de las letras: el hombre definitivo.

domingo, 29 de mayo de 2016

EVOLUCIÓN
     No, está claro: yo ya no soy yo; el que era, el que fui, ha muerto, durante la pasada noche. En su lugar, esta misma mañana ha nacido otro, un nuevo yo, similar sólo en parte al cadáver desaparecido al que he reemplazado. Viviré, hoy, un día entero y de nuevo, esta noche, pereceré víctima de las más recientes experiencias incorporadas a la gran memoria global; y todo en silencio, mientras duermo, para mañana renacer convertido en otro, capaz de recordar mis memorias y llorar mis derrotas y reír mis alegrías. Otro más grande, mejor, de lo que soy, de lo que fui; pero tan pequeño, aún, comparado con el que llegaré a ser.

jueves, 19 de mayo de 2016

TRES MINUTOS DE TELEDIARIO
     La paternidad. El matrimonio; los amigos, las amistades, conocidos, vecinos; papá, mamá, los hermanos y sus esposas, sus hijos... Cualquier colectivo con el que me veo obligado a mantener alguna clase de relación social. Las palabras: su uso y su supuesta utilidad. Com-pli-ca-cio-nes.
     Si tuviese que ser una letra, creo que escogería la 's', así podría escribirme a mi misma en versal incluso al final de las palabras; sería la 's' definitiva, el juicio final. ComplicacioneS, con 's' de Sentencia. Y a correr.
     La moderación no está de moda, es mentira, y quien afirme lo contrario miente. Los periodistas no son moderados, los comentaristas deportivos tampoco, los analistas políticos no son moderados y, desde luego, los presentadores de informativos no son nada moderados; la falsa moderación es su coartada para seguir manipulando la información y convertir su información en tu información y generar así una reacción muy concreta: tu opinión.
     La política, los políticos. Tampoco ellos son moderados; son, sencillamente, pánfilos estúpidos o cabrones retorcidos. Mentira, ultraje; "lo hice todo con la mejor de las intenciones", declaraciones en exclusiva en hora punta. También ellos son padres, madres, vecinos y amigos. Periodistas mentirosos brindando con políticos corruptos, sellando tratos, pactando porvenires.
     Si fuese una letra sería -no albergo duda al respecto- una gran 's'. Sinceridad.

sábado, 7 de mayo de 2016

     Optamos por el silencio, elegimos la nueva vida frente a las opciones añejas del pasado, tomamos partido por el sacrificio. Tal es nuestro carácter, a la altura adecuada de la misión que nos ha sido encomendado. Dentro de un par de siglos nadie hablará de nosotros, nadie nos recordará; no importaremos más a nuestros herederos que a cualquier otro desconocido. No creo que esto suponga un consuelo suficiente, pero al menos representa una explicación lógica para todo lo que está pasándonos ahora.
     Nacimos sin ser consultados, jamás se nos ocurrió pedir permiso para continuar con nuestra mesiánica misión perpetuadora. Obramos en consecuencia. Ese es todo nuestro mérito.