domingo, 7 de abril de 2013


     Un día compras un libro, el último que te queda por leer de cierto escritor al que realmente admiras; así que lo retienes en la línea de salida durante unos cuantos meses, incluso puede que un par de años, permitiendo que otros recién llegados lo adelanten a la hora de ser devorados. El tiempo pasa y tus expectativas crecen, aumenta tu ansia, tu necesidad de engullirlo al fin y, una vez más -ésta la última-, relamerte con cada palabra, asombrarte con cada imagen, revolcarte en cada giro, saltar con cada sorpresa y sentir, nuevamente, la necesidad de tomar un avión -o una máquina del tiempo-, presentarte ante la mismísima puerta de la casa del tipo en cuestión y darle las gracias por haber escrito semejante obra maestra.
     Supongo que todo aquel que se embarque en esta aventura que es la Literatura, debería aspirar a conseguir que al menos una vez en la Historia, esto le suceda a, por lo menos, una persona con uno de sus libros. Eso, sin duda alguna, sería mejor aún que el hecho de que le pongan tu nombre a una calle de una ciudad que jamás has visitado.

viernes, 5 de abril de 2013


LOS MOTIVOS
     Cuando aquello que, hace un tiempo te ilusionaba, despertaba tu emoción y dibujaba una sonrisa esperanzada en tu cara, se torna frustración y desasosiego, llega el momento de decir adiós.
     Sin duda alguna, resulta difícil despedirse de tus propias 'criaturas', del fruto de tus devaneos y tensiones internas, dejarles marchar como si de adultos se tratase cuando aún no han cumplido ni la mayoría de edad; pero aún más aterrador es asistir impotente a la caída de las bases sobre las que tu obra debiera sustentarse. Decir adiós no es complicado, sí lo es, en cambio, hacerlo en el momento adecuado; a saber, exactamente después de haberlo puesto todo de tu parte para evitarlo, y justamente antes de traicionarte a ti mismo y, por extensión, al mundo entero.

jueves, 4 de abril de 2013


CIGARRILOS ELÉCTRICOS
     -Cigarrillos eléctricos -dice una escuálida y pálida azafata a través de los altavoces, reclamando mi atención-.
     ¿No serán 'electrónicos'?, pienso yo; pero ella continúa en sus trece.
     -Cigarrillos eléctricos -repite ella con acento británico-; ideales para fumar sin molestar a sus vecinos. Ya puede disponer de los auténticos cigarrillos eléctricos que le permiten fumar en cualquier edificio público, en trenes y autobuses, o en este mismo avión. Al fin puede tener la cantidad exacta de nicotina que su cuerpo necesita para estar bien sin molestar con su humo a los demás.
     ¡Coño!, me digo; 'la cantidad exacta que su cuerpo necesita para estar bien'. A ver si es que me duele el pie derecho por culpa de mi resistencia a convertirme en fumador.
     -Además los cigarrillos eléctricos duran más que dos paquetes de tabaco normal y cuestan sólo la mitad. También pueden adquirir nuestra exclusiva lotería -sigue ella, tan locuaz y desprendida, manteniéndonos informados por nuestro bien-; dieciséis millones de euros para usted, para todos ustedes.
     ¿En serio? ¿Dieciséis kilos para cada uno de los ciento quince pasajeros de este vuelo? Ahora entiendo por qué mañana la compañía dejará de operar.
     -Gane nuestra lotería y cómprese todo lo que necesita -ojo, no lo que quiera, lo que necesita-; una casa más grande, un coche deportivo o un yate, o los dos. Incluso un avión privado para no tener que volver a viajar rodeado de gente -y así, de paso, poder fumar en él-, o para no volver a oírme a mí decir estas tonterías.
     -La primera cosa lógica que te oigo decir, muchacha -vocifero yo-; dame todos los números, por favor.

EL OFICIO DEL ESCRITOR
     Me preguntó "a qué te dedicas".
     "A pegarme con las palabras", le respondí; y ante su cara de asombro, le aclaré, "soy escritor".

lunes, 1 de abril de 2013


CAE LA TARDE EN SALOBREÑA (POEMA SIN PALABRAS)


"Para que todo saliera bien deberían ser buenos todos, cosa que no espero ver hasta dentro de muchos años".
Tomás Moro de su obra UTOPÍA (1516)

"Que nadie se queje; lo hemos vendido todo, tu nombre, el mío, a precio reducido".
Coque Malla