lunes, 10 de febrero de 2014

     ¿Quién soy yo, dónde estoy, qué es esta luz tan tenue, y esos ruidos que vienen de ahí al lado, tan lejos?
     Pudiera ser que, en el caso de dar con la pregunta adecuada, encontrase la respuesta que me abriese las puertas del conocimiento. ¿Dónde estás papá? No oigo tu voz desde hace un buen rato; ¿días, horas, años o minutos? Y yo qué sé. Te echo de menos; ven, vuelve y rescátame, sácame de este silencio, de esta luminosa negrura y abre mis ojos, enséñame a ver. Hace tanto, tanto tiempo que sueño con tu cara sin conocerla, que sólo puedo esperar verte sonreír cuando al fin nos encontremos. Pronto, muy pronto.

domingo, 9 de febrero de 2014

ALGO HABRÁ DETRÁS

A TODA COSTA
     Quieren ahorrar, a toda costa, y se van al hipermercado -que es sustancialmente más grande que el supermercado- en lugar de pasearse por la frutería, la panadería, la pescadería o la carnicería. Después llaman a la empresa de limpieza, al carpintero, al pintor y al fontanero, y les dicen a todos ellos que deberían ajustar un poco sus presupuestos, que hay unos rumanos sin papeles -que por lo visto quiere decir que no son personas, sino mulas de carga, esclavos y no humanos, a pesar de la infinitamente mejor rima del calificativo con el gentilicio que con otros como estadounidense o francés, por ejemplo- que están dispuestos, los rumanos no humanos, a hacerlo todo más barato; de hecho, quizá la empresa de limpieza, el carpintero, el pintor y el fontanero debieran despedir a todos sus empleados con papeles y contratar a un par de esclavos, perdón, rumanos de esos a los que explotar. Ya habrá tiempo más adelante para quejarse por la incompetencia, la desmotivación, la falta de profesionalidad y la ausencia de facturas.
     Lo más curioso es que la mayoría de ellos son fruteros, carpinteros, carniceros, albañiles, panaderos, pintores, pescaderos y fontaneros; se pasan el día quejándose de que la gente ya no les solicita sus servicios ni acude a sus establecimientos, saben que antes o después tendrán que colgar el terrible cartel: 'cerrado'. Así que mientras llega la cruel e injusta fecha, y con el único propósito de sobrevivir, se dedican a ahorrar, a toda costa.

jueves, 6 de febrero de 2014

     'TERRIBLE' es una palabra que siempre, por imperativo etimológico, debiera ser escrita en grandes letras rojas.
EL OBSERVADOR
3. Imagínese que ha finalizado sus estudios y lleva ya algunos años insertado en la cadena productiva social; cuéntenos brevemente en qué consiste su trabajo.

     Cada mañana, muy temprano, antes de que el sol asome en el horizonte y la mayoría de la gente salga de sus casas encaminándose a sus respectivos trabajos, antes incluso de que comiencen a pulular por ahí repartidores, panaderos y limpiacristales, tanto que más que temprano quizá debiera decir tarde, cada noche, bien tarde, salgo de casa y me dirijo a una de las calles que antes comenzará a ser transitada y que contará con mayor cantidad de viandantes en unas cuantas horas, elijo uno de los diferentes bancos municipales en ella instalados y que normalmente suelen ser ocupados por abuelillos aburridos o adolescentes inquietos, me siento y me limito a observar. Veo cómo la calma se convierte en movimiento, cómo surge la vida y después deviene; observo a padres agobiados que arrastran a niños entretenidos con el baile de unas moscas que atisban la mierda de un perro sin correa que intenta en vano avisar a su amo de que él ya ha cumplido con su parte del trato. Escruto la mirada de algún que otro policía local que no termina de atreverse a acercarse y preguntarme el motivo de que día tras día permanezca allí sentado, durante toda la mañana. Después de siete u ocho horas, esto es, una jornada laboral al uso, me encamino a mi apartamento, donde abro un viejo cuaderno y comienzo a escribir inspirado por todo lo que he presenciado; ahí comienza mi tiempo libre, mi descanso, mi pasión que, a la postre, suele traducirse en exitosas novelas que me reportan nada desdeñables ingresos gracias a los cuales me puedo permitir seguir, un día más, en un trabajo sin sueldo.

sábado, 1 de febrero de 2014

Blanca nube, nube blanca
que con el viento te enredas,
te vas y escapas;
soñé que era gaviota
y te atravesaba,
creí ser cometa
y mi luz te regalaba,
pensé en acompañarte
y cayendo
perdí mis alas.
Hoy soy sólo una gota más
en medio de tu espesura;
el reflejo que queda
cuando el cielo de piel muda.