domingo, 6 de abril de 2014

EL CREADOR DE SUEÑOS (TEJIENDO GUIONES)
     -No, no, Señor Atwanson; por supuesto que tengo claro que la poesía no es lo mío.
     -Me alegro de que, al menos, no se engañe a sí mismo.
     -Eso nunca -tajante, casi enfadado-. En cualquier caso -con un atisbo de pícara sonrisa comenzando a dibujarse-, Señor Atwanson, siempre he pensado que la clave para la consecución de cualquier objetivo es la voluntad; en mi opinión, el cambio es posible, la excelencia está al alcance de cualquiera que se proponga firmemente tocarla, abrazarla.
     Atwanson, con los ojos muy abiertos, como platos, igual que hacen normalmente los interlocutores sorprendidos, atónitos, expectantes, emocionados, cautivados o incrédulos; a qué tipo pertenece su mirada es una incógnita.
     -Soy totalmente consciente de que el verso no es una herramienta que sepa manejar con soltura o delicadeza, pero -rápido giro sobre sí mismo, dándole la espalda a Atwanson y mirando ahora, sin ningún interés, a través de la ventana- también es cierto que me tiré quince años escribiendo guiones, todos ellos nefastos, antes de que uno de ellos llamase su atención y me valiese mi primer Bafta. Lo cierto es, Señor Atwanson, que me he empeñado en escribir uno de los más bellos y épicos poemas de la historia de la literatura, igual que un día, hace ya bastante tiempo, me empeñé en convertirme en uno de los más grandes creadores de sueños.

viernes, 4 de abril de 2014

POR MUCHO QUE CORRAS, ¿NO ESCAPARÁS?
"Pura matemática: si se altera uno solo de los componentes de un conjunto, el conjunto resultante ya no es el mismo, es distinto, es otro. Si usted cambia, sólo con eso, el mundo ya será diferente".
Roberto Iniesta de su obra 'EL VIAJE ÍNTIMO DE LA LOCURA' (2009)

miércoles, 2 de abril de 2014

CRUZANDO EL LÍMITE (cosas de la lógica)
     Para empezar el cabrón aquel le había echado dos, no, tres veces en el último año de casa de su madre.
     Ahora estaba ahí, parado, en medio de su salón, pidiéndole o -más bien, a juzgar por su tono- exhortándole que le invitase a comer o a tomar el café, y a unas pastas para acompañarlo, ...o puede que fuese, sencillamente, a unas cervezas mientras charlaban animadamente, como los hermanos suelen hacer, acerca de cualquier cosa, de algún interés común, por ejemplo.
     El caso es que Martín Lázaro jamás había conseguido que su hermano se interesase lo más mínimo, por nada de lo que a él le apasionaba; es más, el joven de los Lázaro jamás había permitido a su hermano mayor, Martín, acercarse lo suficiente como para que llegase a conocer cuales eran sus aficiones, gustos o devociones. ¿Qué esperaba ahora de Martín? ¿Cómo se supone que éste debía reaccionar a las demandas de su hermano, con feliz indulgencia, agradeciéndole la nueva y magnánima oportunidad que le brindaba, organizando una fiesta o una rueda de prensa?
     Martín Lázaro no podía salir de su asombro, de ese estupor casi estúpido en el que uno se instala cuando, después de haber realizado un esfuerzo -a todos ojos- sobrehumano, le exigen 'un poquito más'; ¿será gilipollas o es que tiene las pelotas tan gordas que piensa que soy un puñetero imbécil?, se preguntaba Martín, ¡coño, puede que realmente sea un idiota y nada más!
     Y así hemos dejado escapar dos, tres horas, un par de vidas enteras en pretérito perfecto o imperfecto o incluso en presente porque, en el fondo, nada de todo esto importa. Martín , en lo más profundo de su corazón, sabe que al final lo único que contará será su última decisión, el resultado definitivo de todo lo que ha acumulado en su cuenta vital personal a lo largo, no sólo de su vida, sino de toda la historia desde el mismísimo comienzo de los tiempos.
     Martín Lázaro, en trance, casi sin voluntad, como movido por una extraña fuerza del más allá, se acerca a la cocina y elige, embelesado, uno de los cuchillos más grandes que sobre la encimera esperan; lo que pase ahora, incluso para él es una incógnita.

domingo, 30 de marzo de 2014

CERRADAO POR... HASTÍO
     Yo, soy un hombre incapaz de llevar a su hogar, en donde esperan mujer e hijos, dinero suficiente para mantener los mínimos lujos que requiere una vida digna.
     Yo, soy un hombre del siglo XXI.

viernes, 28 de marzo de 2014

     -Ah, por cierto, dile a Fulano que tengo ganas de hablar con él.
     Hay que...; por lo pronto, así, en caliente, se me ocurren las siguientes acotaciones o réplicas:
     1. ¿Le has preguntado a Mengano si tiene a Fulano al lado para que le pase el teléfono?
     2. ¿Te ha dado, alguna vez en el último mes, por llamar a Fulano directamente?
     2(2ªparte). En el caso de que así haya sido y éste, Fulano, no te haya contestado, ¿has insistido llamándole una o dos veces más?
     3. ¿Tienes el número de Fulano? -Quizá ésta debiera haber sido la número 1-.
     4. Tal vez todo se resuma a que sabes que a Fulano no le apetece, en absoluto, hablar contigo, pero...
     5. ¿Te suena de algo, aunque no venga a cuento, Leopoldo María Panero?
     6, ¿Y Charles Bukovsky?

miércoles, 26 de marzo de 2014

LA TURBA
     ¡A por él! -gritaron-, tiene toda la pinta de poseer cosas de las que nosotros carecemos -a saber; honestidad, integridad, y una razón para hacer uso de ambas-.
     Federico, que observaba en la distancia, pensó: "vaya, así comienza una persecución".