lunes, 16 de junio de 2014

"Me gusta cuando alguien recuerda a un difunto y dice era un buen tipo, hizo lo que pudo".
Jorge Bergoglio, Papa Francisco I

domingo, 15 de junio de 2014

"Así que me fui lejos de la ciudad y de las personas, me fui a  los campos y praderas, cada vez más lejos, como si pudiera huir de mi mismo y de mis preocupaciones. Quizá me había hecho viejo antes de tiempo".
Hans Fallada de su obra 'EL BEBEDOR' (1944)

jueves, 12 de junio de 2014

DE LAS SEGUNDAS OPORTUNIDADES (Y ALGO MÁS)
     Todo empezó con unos cuantos que se fueron a 'hacer las Américas'; eran otros tiempos, los de nuestros abuelos y bisabuelos. Nosotros, los españolitos, mandamos sobre todo a gallegos y asturianos que, después de hacer dinero a lo largo del extensísimo continente que en su momento extasiaría a Nino Bravo, volvieron como orgullosos 'indianos'; en aquellos tiempos ir a buscar mayor fortuna lejos de nuestras fronteras, no era motivo de vergüenza, en especial cuando se volvía con un buen saco lleno de oro y una palmera que plantar en la entrada de casa, anunciando a los visitantes la clase de arrojados triunfadores con los que estaban a punto de encontrarse.
     Con el tiempo, y gracias a una de las mejores campañas de marketing de la Historia, terminamos por olvidar que América, en toda su extensión, comprende más de veinte países, y empezamos a hablar de América, genéricamente, cuando queríamos referirnos a Estados Unidos en particular. Así surgió el lema: "América, la tierra de las segundas oportunidades". Entonces los europeos exportamos mafiosos italianos, matones del este y un sinfín de mangantes, mentirosos y tramposos de nuestro viejo e inteligente continente.
     Antes de continuar quiero dejar claro que esto no pretende ser una clase de Historia, nada más lejos de la intención de quien escupe estas palabras.
     Hoy España se ha convertido en la alternativa europea a la América estadounidense, somos el 'otro país de las segundas oportunidades'. Por eso se empeñan en visitarnos gentes de todas partes, desde subsaharianos desnutridos hasta sicarios rusos y rumanos, pasando, por supuesto, por jubilados germanos pendientes de algún que otro 'arreglillo'. Pero, no es éste el punto sobre el que me gustaría reflexionar; no, más bien quisiera centrarme en nuestra capacidad regeneradora, auto-regeneradora, sin parangón, con la salvedad de la Alemania post-Segundad Gran Guerra. Baste un simple ejemplo que se repite, de forma casi patológica, en la España de nuestros días; usted monta una empresa, malversa, estafa a la Administración, roba, explota a sus trabajadores, etcétera, etcétera. Hasta aquí bien, lo normal en cualquier país capitalista en pleno siglo XXI. Termina por cerrar el chiringuito -mejor dicho, le echan el cierre-; lógico. Y aquí es donde nuestra gran y libre nación nos muestra su magnanimidad para con aquellos que, después de haber errado, lo quieren intentar de nuevo; usted abre una nueva empresa con otro nombre -dato de vital importancia-, que puede dedicarse a hacer exactamente lo mismo que su predecesora, esto es, explotar, robar, estafar, malversar... y todo esto, desde luego, completamente gratis, sin obrar cambio alguno salvo -eso sí, repito, importantísimo- el nombre o denominación comercial con el que, una vez más, volverá a operar.
     España, donde todo el mundo puede tener una segunda oportunidad -o tres, cuatro... docena y media-.
¿SIMPLE COINCIDENCIA?

sábado, 7 de junio de 2014

"Pensé en el curso natural de las cosas. La gente nace. La gente muere. Se trasladan del campo a la gran ciudad. El campo se despuebla. Primero arroja la toalla el carnicero, después también echa el cierre el panadero. Perros asilvestrados se apropian de las calles abandonadas y sin iluminar. Se mueren los últimos habitantes. El viento ya no encuentra obstáculos. Las puertas desvencijadas de los cobertizos chirrían en sus goznes. El sol sale y se pone, pero sus rayos iluminan sin calentar nada".
Herman Koch de su obra 'CASA DE VERANO CON PISCINA' (2011)

viernes, 6 de junio de 2014

¿EQUIVOCADO?
-Trabaja mucho, es un hombre muy ocupado.
     Bueno, vale -pensé-, entonces será mejor no llamarle, no quisiera molestarle.
-Me lo dijo su madre el otro día, cuando le pregunté cómo le iba; dijo: "muy bien, trabaja mucho, es un hombre muy ocupado".
-¿Y eso quiere decir muy bien, que trabaja mucho?
-Pues eso parece.
-Vaya, entonces yo debo de estar fatal porque trabajo lo justo.
-Figúrate lo ocupado que debe de andar que su madre me dijo que no planeaba venir de visita por aquí hasta dentro de seis o siete meses, para la Navidad.
-Aún así, trabajando más bien poco, me siento feliz... Es curioso.
-Total, que efectivamente debe de estar ocupadísimo si no puede venir a ver ni a su propia madre.
-Sí, será eso, aunque...dime tú: ¿a qué tanto trabajar si no tiene en qué ni con quién gastar todo lo que gana?

martes, 3 de junio de 2014

DESPUÉS DE ALCANZAR TU OBJETIVO, ¿QUÉ HARÁS?
     Caminas durante tres horas; aceras viejas llenas de baldosas rotas, agrietadas y repletas de ausencias, farolas con demasiados brazos y ninguna luz prendida, pequeños desiertos que debieran estar poblados de vida en forma de multicolores flores y algún que otro arbusto. Al final llegas. La palabra 'destino' toma forma en tu cabeza; nadie te había dicho que debía parecerse a esto, pero tienes claro que lo has conseguido, has llegado al mismo centro de la Creación. A partir de aquí, sólo quedan las preguntas.

domingo, 1 de junio de 2014

YA HEMOS PASADO LA GRIPE
     Vas al médico por un simple dolor de cabeza -más molestia que dolor- que no te puedes quitar de encima -o, más bien, dentro- y, después de cuatro horas de pruebas a contra-reloj, sales del hospital con un cáncer terminal. Son cosas que pasan, pienso mientras espero que la doctora me atienda. Soy un hipocondriaco.
     La cabeza está a punto de estallarme, los párpados me pesan una barbaridad y las piernas me fallan, apenas me permiten sostenerme unos segundos que empleo en desplazarme de una silla en la sala de espera a otra en la consulta donde, directamente, me desplomo.
     Esto tiene pinta de ser vírico, me dice. ¿Gripe?, pregunto yo; No, vírico, repite para después aclararme, la gripe ya la hemos pasado.