Ningún
ignorante puede ser tan peligroso como un hombre instruido; éste será capaz de
manipular la información de que dispone en su beneficio, siempre en busca de
retorcer opiniones, doblegar voluntades y remover sentimientos.
martes, 16 de julio de 2019
jueves, 11 de julio de 2019
domingo, 7 de julio de 2019
Decidió
hinchar todos sus presupuestos, para joder; para joder a todos los capullos
engreídos que se creen demasiado listos para aceptar las normas de cualquier
marco legal, moral o social.
Todo
empezó cuando cayó en la cuenta de la cantidad de clientes que le pedían
presupuesto para dejar de limpiar su negocio y que, en lugar de contratarle,
terminaban 'incorporando' en su plantilla a una chica joven, morenita (= inmigrante
en lenguaje políticamente más adecuado), más bien calladita y muy madrugadora. Algo
olía mal, lo tenía claro; así que cuando alguien le preguntaba por un servicio,
él añadía a todos sus cálculos 200 euros.
Por
ejemplo: servicio de limpieza cada mañana, antes de abrir, de una cafetería con
cierta actividad nocturna; 400 € + 200 = 600€.
Cuando
esto pasaba, nadie le aceptaba el presupuesto, lógicamente (se había escapado
del mercado), pero confiaba en que, a la pobre chica ilegal a la que le ofrecían
el trabajo, no le pagasen menos de 300 o 320 euros bajo manga, que en el fondo
es lo que le hubiese supuesto a él mismo tenerla, legalmente, en plantilla. De
alguna forma sentía que así equilibraba la balanza, hacía un poco de justicia.
Inflaba,
hinchaba, engordaba... y sonreía. Tal vez había renunciado a ganar unos cuantos
cuartos apretando a sus empleados pero, si de algo estaba seguro, es de que así
era feliz.
jueves, 4 de julio de 2019
¿Cómo
se joden las cosas? La verdad es que, en eso de mandar una incipiente vida a la
mierda, no hay épica alguna: las cosas se joden de la manera más tonta.
Por
ejemplo: una chiquilla comentándoles a sus padres que quiere ser enfermera,
ayudar a los demás; y un gilipollas que contesta que las enfermeras son las
secretarias de los médicos y que, así, sólo puede aspirar a ayudar a algún buen
médico, como mucho.
Jacobus
Stolz convivía con una persona triste disfrazada de alegría absoluta, con un
volcán emocional, una mujer frustrada, distraída, deprimida e incapaz de
reconocer en sus raptores la fuente de toda su infelicidad.
Hablo
de 'raptores' porque, cuando les conocí -a Jacobus y a ella-, solía contar
historias de intentos de fuga y escapadas nocturnas para transgredir alguna
directriz injusta. El caso es que acabaron minando su voluntad, y lo hicieron
inculcándole, a la vez, un terrible sentimiento de perpetua deuda de sangre.
Así que se fue marchitando, sin darse cuenta, si querer reconocerlo.
Por
todo ello Jacobus les odia, con todas y cada una de sus células; les odia por
destrozar un bello, hermoso, ángel de Dios. Y les odia más aún por hacerlo en
nombre del Señor.
Pero,
por mucho que Stolz entienda, por mucho que empatice y comprenda, la realidad, su realidad,
es que se ha quedado solo: solo con un enemigo abúlico y agresivo, solo sin más
herramientas que un detonador conectado a un cinturón de explosivos que no
recuerda si se ha puesto esta mañana o, por el contrario, le ha dejado a ella
antes de salir de casa.
martes, 2 de julio de 2019
Total,
que el tipo anda ligeramente mosqueado, enfadadillo con todo el mundo; ojo, no
con el mundo en general y nadie en particular. No, no resulta tan tópico. El
tío está realmente rabioso y se siente con motivos suficientes para estarlo con
todos y cada uno de los habitantes del planeta Tierra.
Barrunta
ideas agresivas durante noches eternas, cavila y frunce el ceño día tras día y
se prepara para lo inevitable. Porque lo que antes o después tiene que llegar,
es mejor estar esperándolo; así, por lo menos, no te pilla por sorpresa.
Finalmente,
después de unos cuantos meses así, encabronado y obstinado, se decide por la
acción: "me colgaré y
diré 'adiós', que es lo mismo que decir 'a tomar por el culo', pero sin ofender
a nadie".
lunes, 1 de julio de 2019
domingo, 30 de junio de 2019
El
hombre de acero ya no puede volar. No tiene ningún problema físico, pero por
dentro está roto; se siente como si alguien le hubiese dado a beber una
infusión de kriptonita maldita y ahora, triste y cabizbajo, no tiene muchas
ganas de salir fuera del cómodo apartamento de Clark Kent para revolotear entre
las negras nubes de Metrópolis y rescatar a algún capullo en apuros.
Que
les jodan con sus gilipolleces, piensa él, y acto seguido se sirve otro bourbon
mientras repite frente al reflejo que de su imagen le devuelve una vitrina
llena de figuritas de cristal, que no puede volar: cómo voy a poder si ni ganas
tengo de intentarlo.
***
Porque, si querer es poder, no tener la
menor intención debe de ser el imposible absoluto.
miércoles, 2 de mayo de 2018
No, no, no... Esto no es un último intento, ni la intención manifiesta de perpetuidad sin vicio ni culpa. La música suena fuerte aquí dentro, en lo más profundo de mi cabeza. Está claro que sin guía no hay camino, igual que sin luz ni agua...
Forniquemos de una puta vez; olvida la prudencia: viaja a Caldas de Luna conmigo, a mi lado y toda esa mierda de las juventudes neo-fascistas seguidoras de cualquier gilipollez que suene 'guay'. Tengo tanto que ofrecer.
Después de un primer beso querrás un polvo, y luego otros dos o tres; más tarde, no serás mía, pero seguro que te apetecerá compartir mi sudor. Al fin y al cabo, pasaremos un buen rato.
https://www.youtube.com/watch?v=hLEoictM8p4
Forniquemos de una puta vez; olvida la prudencia: viaja a Caldas de Luna conmigo, a mi lado y toda esa mierda de las juventudes neo-fascistas seguidoras de cualquier gilipollez que suene 'guay'. Tengo tanto que ofrecer.
Después de un primer beso querrás un polvo, y luego otros dos o tres; más tarde, no serás mía, pero seguro que te apetecerá compartir mi sudor. Al fin y al cabo, pasaremos un buen rato.
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