viernes, 20 de septiembre de 2013

"El individuo es quien descubre, quien avanza; es la persona individualmente la que cambia el mundo, las masas sólo traen destrucciones, me dan pavor".
José Mª Sanz, Loquillo
DIARIO DE UN LIMPIADOR PROFESIONAL:
ACERCA DEL LÓGICO DEVENIR DE LA ASUNCIÓN DE UN ROL
     Después de algo más de diez años dedicándome a limpiar la porquería de los demás, a recoger y gestionar sus desperdicios, algunos de mis clientes han terminado por verme como a una suerte de cubo de basura andante; me gritan, engañan, desprecian y menosprecian, dejando patente la opinión que mi 'sucia' actividad les merece. Da lo mismo que gracias a mi ellos queden libres de tener que vérselas con su propia mierda, para ellos yo no soy otra cosa que un gran contenedor de residuos, execrable y maloliente, un buen destino para cualquier flema expulsada a gran velocidad. De no ser también necesario, imagino que más de uno disfrutaría golpeándome hasta verme caer al suelo para después patearme hasta la muerte.
     Me pregunto dónde está mi espíritu combativo, dónde diablos se han quedado mis ganas de plantar cara frente a lo irracional y reescribir los malos guiones que jamás debieron ser dados de paso. Cualquiera diría que me he convertido en uno de esos patéticos personajes de las novelas de Toole o Bukowski, carentes de personalidad o afecto hacia sí mismos; Salavin a punto de partir. Antes yo no solía ser tan sumiso, tan apaático como si por mis venas no corriese sangre caliente y gitana, ...no; no permitía que nada me tumbase, que nadie me pisase -ni tan siquiera que lo intentase- y hoy, en cambio... aquí me tenéis, en el suelo y sonriendo, sin reaccionar ante la hipocresía y el despotismo, dejándome llevar por esta cruel marea.
     Hace años, recuerdo, heredé un viejo ejemplar de 'Juan Salvador Gaviota' en el que un buen día mi padre, pervirtiendo las honorables palabras de Richard Bach, plasmó sus impresiones acerca del vacío y la soledad que experimentan aquellos que, erigidos en pioneros exploradores, en él se adentran. Sentimiento de identidad; acuden a mi cabeza cuestiones eternas, ¿la historia se repite? ¿Estamos condenados a ello?
     Quizá se trate de eso; siempre habrá clientela para las prostitutas del capitalismo, la mayoría misóginos, rizando el rizo. Y, al fin y al cabo, eso es lo que soy hoy, un alma vendida al enemigo por un puñado de sucios billetes con los que poder seguir girando en esta maldita rueda en que el 'hombre' ha conseguido convertir a la sociedad de nuestro tiempo.
     Por el momento, se despide éste, otrora luchador y transgresor hombre, hoy simple deshecho humano, un despojo capaz -supongo- de cualquier aberración imaginable por unos céntimos más, la vergüenza máxima para aquel que fui. Con la vaga esperanza de, al menos, resultar de alguna utilidad para los que vengan detrás; sírvales de ejemplo y advertencia: como de la vida, de este juego uno sólo sale cuando ha tocado el suelo.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

CULTURA POPULAR (1)
     ¡Para el niño, para la niña! Oiga 'usté', lo tengo baratito; que lo traigo 'rebajao' ¡oiga!
     Camisetas rojas, verdes, blancas, azules, amarillas, negras y marrones; camisetas de cuatro tallas diferentes, plagadas de enormes, ¡no!, gigantescos logotipos con los que realmente, siempre que las llevas puestas, le haces publicidad gratuita a los fabricantes. No, no, espera... Es peor aún; tú eres el que paga por hacerles el trabajo de pasear su escudo, insignia, blasón -quién da más- imagen de marca, distintivo, emblema -etcétera, etcétera-. Cuanto mayor el logo, más caro el producto a pasear. Existen de hecho, camisas que, según cuentan las leyendas, tienen mangas y cuellos que sobresalen de un bordado que representa a un jockey montado sobre un caballo árabe que ocupa la pechera entera de hombres de noventa kilos y metro ochenta y cinco...
     Yo prefiero comprarme camisetas de tres euretes en el mercadillo, o de las que venden como ropa interior, entre cinco y ocho, sin publicidad, ¿a santo de qué voy a pagar yo por hacerle el trabajo a otro? Les haces los pertinentes kilómetros sin tener que caer en estúpidas conversaciones del tipo "ah, qué bonita camiseta, ¿es de Juanito Martínez?" No, coño; es mía, la he pagado, pregunta en la tienda.
     A mí lo que de verdad me gustaría es ser como Michael Jordan en sus tiempos, y que me llenasen la cartera por ir por mi ciudad pegando saltos y diciendo chorradas como "señora, no se lo piense más y simplemente hágalo". Y después, como decía aquel, a rascarla.

martes, 17 de septiembre de 2013

IROS TODOS A TOMAR...
     Tenía el grupo de rock Extremoduro un disco llamado 'Iros todos a tomar por culo'. Salió al mercado en abril de 1997, era un directo que los placentinos lanzaron a modo de grandes éxitos o recopilatorio de los diez primeros años de su carrera. En él se encontraban temas de gran contundencia y crítica social como 'Jesucristo García' o 'Ama, ama, ama y ensancha el alma', ácidas y afiladas baladas rock como 'Deltoya' y 'Bri bri bli bli', amén de alguna que otra desesperada declamación al más puro estilo Panero como 'Amor casto'.
     Extremoduro nació como grupo una década antes, en 1987, que fue el año de mi despertar al mundo de la música -concretamente, de la mano de Loquillo y su 'Ritmo del garaje'-. La verdad es que tardé varios años en cogerle el punto a los de Robe -Iniesta- y aún más en otorgarles el valor que después me merecieron, cuando en un concierto en Oviedo consiguieron deslumbrarme con sus larguísimos solos de guitarra recordando los de aquellos Deep Purple gloriosos de los 70. Llegaron tarde, pero lo hicieron armando jaleo, con rotunda contundencia.
     Últimamente me vienen a la cabeza a menudo aquellos primeros contactos con ellos; su falta de tacto -o tal vez, más que de ausente, debiera catalogarlo de áspero-, su crudeza y rudeza tamizadas a través del agradecido filtro de la desvergüenza, su descaro y esa sensación de inmediatez que sus canciones suelen transmitir, les convierten en los perfectos opositores a compositores oficiales de la banda sonora del descalabro político-social de estos últimos años. Basta echarle un vistazo a sus letras, incluso hay discos cuyos títulos resultan perfectas ilustraciones de algunos de los más significativos episodios de este comienzo de siglo; por ejemplo '¿Dónde están mis amigos?' Pregunta a la que alguno de estos a-mi-gos podría contestar, no con poca razón, con un sonoro 'Iros todos a tomar por culo'.

sábado, 14 de septiembre de 2013

IT ONLY TAKES A MINUTE
It only takes a minute
-or just a second with
fifty nine complete seconds left-
to fall in love with her
just seeing how she dances in
the middle of a crowded bar,
to break up laughing
after some kid's smile,
to start crying while watching
for the twentieth time
Hugh Grant on a romantic comedy
on a rainy Sunday afternoon,
to start riding the winding road
that used to take you home
long time ago.

But, it only takes a minute, too
to commit the worst crime
you could ever thought about
against human kind,
to start-up a war or
kill a simple man,
to finish with the smile
of a country, or the whole planet
while you are sitting your wide ass

on the damned top of the world.
"Instrumentos tan extraordinarios como la radio y la televisión, en manos de idiotas para generar pueblos idiotas...".
Armando Vidal, periodista del diario argentino CLARÍN.

domingo, 8 de septiembre de 2013

"Fui al matadero para observar lo que llamaban 'matanza eléctrica' y vi que fijaban grandes tenazas metálicas en las sienes de los cerdos, cuyos extremos estaban conectados a una corriente eléctrica de 125 voltios. En cuanto los cerdos tocaban las tenazas, caían inconscientes, se ponían rígidos y al cabo de unos segundos empezaban a convulsionarse como hacían nuestros perros cobayas. Durante este periodo de inconsciencia -como epiléptico- el carnicero mataba y sangraba a los animales sin dificultad alguna".
Ugo Cerletti, psiquiatra, acerca de su 'invención' de la terapia de electroshock (1954)