“Me siento
extranjero en un país cuyo idioma no comprendo y donde todo el mundo me habla”.
Sergio
del Molino de su obra LA HORA VIOLETA (2013)
Entonces llegó Paco y, al poco tiempo, yo
me fui a vivir muy cerca, así que las visitas esporádicas se tornaron rituales
semanales -de fin de semana en honor a la verdad-. Poco a poco conseguí
arrastrar conmigo a algunos amigos, los pocos que aún no frecuentaban aquel
lugar. Solíamos debatir en la barra acerca de filosofía y literatura, jarra de
cerveza en mano, antes de sentarnos a una mesa algo apartada del resto y
degustar exquisitas viandas que dudo mereciésemos. La cena se alargaba hasta la
una o las dos entre chupitos de avellana o pacharán, cafés solos, copas de Jack
Daniel's, cigarros puros y canciones de Tom Petty saliendo de un teléfono móvil
prediluviano.